Mundo ficciónIniciar sesiónLos gitanos estaban ansiosos por recuperar sus hogares rodantes, pero cuando Alanis les preguntó qué rumbo tomarían, quedó a la vista que no se habían detenido a pensarlo.
—Nuestras cabezas tienen precio en el norte, y al oeste de aquí los nobles exprimen tanto a los campesinos, que no les queda una moneda para gastar en nosotros —dijo el jefe de familia, apesadumbrado.
Alanis se volvió hacia mí alzando las ceja







