Alfred se dirige hacia mi cama y no se como reaccionar ante esto. Me puse de pie, dispuesta a correrlo.
-¡Exijo que te vayas!, le digo señalando la puerta, él me mira y tiene una hermosa sonrisa. Maldita sea mi está dando fuerte salto en mi corazón, mi respiración se entrecorta.
-¿Eso es lo que realmente quieres?, me pregunta con una sonrisa pícara, él hace que todo mi cuerpo tiemble por los nervios.
-Si no te vas tú... ¡Me iré!, respondo con firmeza, marché en dirección de la puerta. Una mano