Llevo varias horas conduciendo, pero aún no he podido hayar la m*****a salida, no recuerdo que estuviese tan alejado de la principal.
Por fortuna, Alex había quedado completamente dormido, la noche empezó a alcanzarnos,¡maldición!
La pequeña calle era desolada, las copas de los árboles parecían abrazarse tapando la luz de luna, dejándonos en completa oscuridad.
Me sentía indefensa ante la inmensidad del bosque, se escuchaban ruidos de los distintos animales que habitan en este lugar.
Trato de