Por la mañana desperté y me moleste al darme cuenta de que aún estoy aquí. Me di una ducha, para luego ir a hablar con Alfred, no puedo quedarme aquí.
Me dirigí a su despecho, me quedé parada en su puerta por los nervios que me causa hablar con él, pero estoy molesta.
-Pasa Elizabeth, escuchó decir. ¿Cómo lo sabe?, ¡maldición!
Abrí bruscamente y me encontré con muchos hombres a su alrededor, al parecer estaban en una reunión. Me sentí avergonzada, quise retroceder, pero... tomé aire.
-Estam