94. EL LOBO MAT
Jacking asintió con aprobación. Miraba a su hijo convertido en todo su esplendor en el dios Horus con todos sus atributos y su corazón latía emocionado.
—Acepta su lealtad, hijo. —Siguió dirigiendo a su hijo que se veía que no sabía que debía hacer. Horus parecía incierto.
—¿Cómo, mi Alfa?
—Solo di que los aceptas y protegerás siempre.
Horus respiró hondo, y luego anunció con una voz que resonó con el eco de la antigua divinidad:
—Yo, Horus, acepto su lealtad y juro protegerlos siempre.
Al