59. EL ENVIADO DE RA.
La manada La Maat Ra respiraba de nuevo en armonía. Después de la tormenta que habían vivido en el desierto, la calma se había instalado de nuevo entre ellos. Todos habían regresado, sus corazones llenos de felicidad y una lealtad renovada hacia su Alfa Supremo.
Los dioses, que antes habían sembrado el caos y la incertidumbre, habían desaparecido. Su ausencia era un alivio palpable que se extendía por todo el territorio de la manada. Todo era paz y tranquilidad.
Los lobos se movían con una n