10. EL PRESAGIO
El Alfa Supremo observó atentamente al pequeño cachorro, que movía curiosamente sus orejas y examinaba todo el despacho con ojos inquisitivos. Luego, Jacking se levantó sobre dos patas, acercándose al cachorro como si temiera que alguien pudiera escuchar su conversación mental.
— Fue por lo que hicimos en la colina —respondió Mat con cautela.
Jacking frunció el ceño.
— ¿En la colina? ¿Te refieres a lo de...
— Shhh... —Mat interrumpió rápidamente—. No debes mencionarlo. Creo que algún dios me