Capítulo 67.
Capítulo 67
Arya.
El aire gélido de la noche se filtraba por las ventanas de la mansión, pero no era nada comparado con la frialdad que emanaba de su cuerpo.
—Dorian, detente y escúchame —le pedí, todavía sintiendo el hormigueo residual de la magia negra en mis venas.
Él no se detuvo. Ni siquiera me miró. Su mandíbula estaba tan apretada que los músculos de su cuello parecían cuerdas a punto de romperse.
Llegamos a las ruinas del laboratorio, la zona que había quedado carbonizada tras el incen