89.
Sin pensarlo le doy una bofetada, no entiendo a este hombre, parece que los cambios de humor los tiene él, ojala también tuviera esta pansa y el dolor de espalda, eso no me molestaría, pero viene a imitar todo lo malo, ahora falta que se ponga quisquilloso para comer y empiece a vomitar.
— ¿Acaso crees que no lo llegue a pensar? — él me mira perplejo, creo que no se esperaba el golpe — no me importa si nuestro hijo sale mudo, yo no lo veo como un defecto, solo como una condición, tú eres la pru