[Punto de vista de Sable]
—Uh, yo me quedo. Tú… tú… um, tienes que irte —dije, y maldición, soné titubeante y necesitada.
—Si tú te quedas, entonces yo también —dijo, presionando su cuerpo contra el mío—. Mi guardia puede dormir en el sofá. Yo me quedaré en la cama contigo.
Eso captó mi atención y me devolvió de golpe a la realidad.
—¿Qué? No —dije, empujándolo lejos de mí—. Absolutamente no eres bienvenido en mi cama. No después de la mierda que hiciste hoy. Has perdido completamente la cab