[Punto de vista de Diane]
Cuando Anton regresó a las celdas, pensé que nos iríamos, pero no fue así.
—¿Qué pasó? ¿Por qué no nos vamos? —pregunté con nerviosismo.
—Pronto, nena. Los estoy ayudando a traer a alguien. Una vez que esa persona esté aquí, podremos irnos. Aguanta un poco más y nos marcharemos de esta región para no volver jamás —dijo Anton.
—¿De verdad nos dejarán ir? ¿No crees que sea una trampa?
—No percibí ningún engaño ni señales de que fueran a faltar a su palabra, Diane. So