Valeria entró a la oficina con entusiasmo en su voz. Daniel dejó los documentos a un lado distraídamente. Su rostro, que habitualmente carecía de expresión, se mostró aún más indiferente: —Señorita Montoya...
—¿Por qué tanta formalidad? —protestó Valeria con un tono juguetón—. Daniel, cuando nos conocimos la intención era comenzar una relación.
—¿Prefieres irte por tu cuenta —Daniel no tenía tiempo que perder con ella— o llamo a seguridad para que te escolten?
Valeria se acercó a su escritorio,