Capítulo 24 —Hábil declarante
Narrador:
El día siguiente amaneció gris, como si el cielo también estuviera reteniendo algo. Sasha no había dormido. O tal vez sí, pero tan mal que ni lo recordaba. Aún tenía los ojos hinchados cuando el móvil vibró sobre la mesa de luz. Lo tomó con el corazón latiéndole en las sienes.
Eros:
“¿Puedes salir de la mansión hoy?”
Se quedó mirándolo. No había saludo. No había signos de arrepentimiento. Solo esa pregunta que la sacudió por dentro. Apoyó los dedos sobr