Huir de la habitación resultaba ser la opción favorable del momento. Solo así, estaba convencido de que ella podría calmar los sentimientos como lo estaba haciendo él. O al menos lo intentaba.
La descabellada idea de poder tenerla, le inundaba la mente sin detenerse. Frenar las sensaciones que lo invadían lentamente, parecía imposible. La cordura ya no diferenciaba entre lo que tenía que hacer, y lo que deseaba hacer.
>>Esto no puede ser real. Ella debe de estar confundida<< se dijo a sí mism