Se sintió indefensa como aquella noche en el antro de México. Solo que las cosas empeoraban al no tener a un guardaespaldas y un tutor cerca para ayudarla en el problema presente.
Atacándolo con la mirada, recordó que aun poseía el teléfono en el bolsillo, tomándolo enseguida solo para ser arrebatando por Oliver quien espero que lo sacara para destruir su último intento de librarse de él.
–No debe buscar ayuda. Aún no hemos comenzado a conversar.
Mirando el entorno, trato de huir de él, tomándo