–¿Señorita Mariana? –chasqueo los dedos en frente de ella, trayéndola de vuelta a la realidad– ¿está bien?
–Sí. Claro. Mejor que nunca –nerviosa, trato de quitar las imágenes de la cabeza, consiguiendo avergonzarse en el proceso– yo vine… a hablar de lo ocurrido –aclaró la garganta, mientras él se sentaba a su lado.
–Si es con respecto a lo de antes, es mejor que no lo hablemos…
–Entonces ¿Hablemos de como abres la puerta de tu habitación medio desnudo?? –Hablo deprisa ocultando lo intimidada q