–Si te lo digo estarás contento. Bien –hablo sarcásticamente, sentándose nuevamente en la silla giratoria del escritorio–. Cuando era pequeña, nadie cuidaba de mi así que vi esto como un paso a ser mejor conmigo y…
–Mientes. Tu mirada me lo dice. –expulso aire pesado, al ser descubierta por él.
–Okey. Lo que hice fue porque no quería que murieras.
–Es solo un resfriado.
–Nona Milena dice que los resfriados pueden agravarse si no los controlas y yo… no quiero ser la causante de matar a otro e