El nuevo día irrumpió por las ventanas y saludo a todo ser viviente que se encontrara en su camino. Adorno la mansión con la presencia de la luz embelleciéndola con su esplendor, mientras dominaba los rincones de esta por donde se habría paso hasta la habitación que escondía dos cuerpos arrullados por el sueño.
Los rayos del sol que descendían por la habitación, acariciaban lentamente el pacifico rostro del hombre mayor, quien aún sostenía entre sus brazos a su acompañante sin intenciones de so