—Por fin apareces perra. —presiona con fuerza su mano.
—Por favor, se equivoca. No lo conozc… —la rubia no termina de terminar la frase, comienza a tener dificultad para respirar. Trata de apartar con ambas manos, los dedos cada vez más firmes y contraídos en su delgado cuello.
—Me vas a pagar tu traición —apreta con más fuerza. Mientras que la chica abre sus ojos y pronto se vuelven cristalinos. Comienza a sentirse mareada y su cuerpo se afloja.
De pronto, Bodolf parece reaccionar, afloja s