Mundo ficciónIniciar sesión—Glenda. —una señora de edad aparece con un rostro serio. —El señor ha ordenado que la chica deberá ser castigada otro día más por si insolencia, se quedará encerrada y no comerá nada.
—¡¿Qué?!. —dije cuando la escuche hablar. —¡El no puede encerrarme por su capricho!.
—Qué se te grabé en la cabeza jovencita. Ahora el es tu dueño, tu debes ace







