CAPÍTULO 153: LA SÚPLICA DE UN PECADOR.
CAPÍTULO 153: LA SÚPLICA DE UN PECADOR.
La capilla del hospital estaba vacía, salvo por la tenue luz de las velas que iluminaban el altar. Enzo entró tambaleándose, con el rostro desencajado; sus ojos rojos delataban que había estado llorando.
Se quedó de pie frente al altar, mirando el crucifijo, y la rabia y la desesperación bullían en su interior. Dio un paso hacia adelante, luego otro, hasta que sus rodillas cedieron y cayó pesadamente al suelo. Bajó la cabeza, respirando con dificultad, co