Cuando los abogados se marcharon del despacho cerrando la puerta tras de ellos, nos quedamos solos Mark y yo, fijandome en que el tenia sus antebrazos apoyados encima de la mesa de su despacho y sus dedos entrelazados en sus manos, poniendo más nerviosa de lo que ya estaba con su silencio. Me levante de mi sillon acercandome despacio a la ventana que Mark tenía detrás de su sillón, mirando el paisaje que había en el exterior. mientras me decía que no cediera ante mi esposo, que yo era fuerte y