Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa llamada llegó a las tres cuarenta y dos de la tarde, interrumpiendo una junta con inversionistas japoneses que Maxton había estado preparando durante semanas. Su teléfono vibró contra la mesa de conferencias con insistencia que normalmente habría ignorado, pero algo en el patrón —tres llamadas en rápida sucesión— hizo que su estómago se







