Júpiter Amato
Habían pasado algunos días y la prensa ya no nos perseguía, ya no estaba afuera del restaurante de las chicas y ellas habían podido seguir con sus agendas, un viaje a Italia me había mantenido ocupado, haciendo lo posible por no irme, o tratando de que Esmeralda fuera conmigo.
– Serán tres días – dije, mientras la seguía por la casa, ella estaba leyendo un libro de cocina – tendré dos juntas, estaremos en la casa de mi familia, podrías conocer y pasearemos, volvemos antes de la q