Capítulo XXII: Primera cita, Primera noche.
Íker Denaro
Nervioso como un niñato, esperaba la hora de ir por mi cita. Era increíble cómo podía haber hecho tanto en un día. ¡Ni siquiera trabajé! Me dolía el estómago, había perdido las llaves de mi coche y me paseaba buscándolas de un lado a otro de mi habitación. Solo había contestado a Esmeralda hoy en mi móvil, pero tenía muchos mensajes pendientes. No quería que mi buen ánimo decayera, por lo que no quise saber de nada ni de nadie más.
—Dejarás un hoyo en el piso si sigues caminando de e