De lejos se oían pasos rápidos resonando por todo el largo pasillo que se dirigía al despacho del director.
-buenos días francisca -saludo el joven a la secretaria, que apenas se veía detrás del monitor, está levanta la mirada y sólo llega a ver la espalda, antes de que entre al despacho sin golpear.
-por fin llegaste, acaso no existe los ascensores porque tardaste -decía con voz fría, detrás del despacho con una postura que demanda poder.
-lo siento, el elevador esta en reparación y tuve