Después de aquella tarde, Alex persiste en los avances de las sesiones de fisioterapia, logrando dar algunos pasos independientes, aunque aún recurre a la silla de ruedas. En los días previos al cuarto cumpleaños de los gemelos, Richard, junto con el equipo médico, decide dar el alta a Alex. Es llevado de vuelta a su apartamento, ubicado cerca del edificio Wealth, donde Rebecca y los hijos se mudaron después de los eventos que marcaron sus vidas.
– Bienvenido a casa, mi amor. – Susurra Rebecca