Al día siguiente, Richard decidió darle algunos días a los amigos para que pudieran visitar a Alex antes de la llegada de la fecha límite. En la mañana nublada, la habitación estaba llena de amigos, cada uno llevando consigo sus arrepentimientos y la tristeza se reflejaba en las miradas de todos. Rebecca, inmersa en sus pensamientos, contemplaba el paisaje fuera de la ventana, totalmente ajena a las conversaciones que resonaban en la habitación.
– Observando el paisaje afuera, inevitablemente,