Rebecca se levanta con determinación, reprimiendo el temblor que recorre su cuerpo, decidida a no dejar que el miedo que la invade en aquel momento se transparente. Con manos temblorosas, toca el corte en su mejilla, donde la pequeña navaja de Nicole dejó una ardiente sensación. Nicole, con el rostro ensangrentado y empezando a hincharse alrededor de los ojos, se debate en los brazos del hombre musculoso que la sostiene con firmeza.
– ¡Suéltame inmediatamente! – Ordena Nicole, su voz impregnada