En la casa de Nicole, Peter está sentado en el sofá, observando atentamente el brote de ella. Era un escenario que se había repetido innumerables veces, siempre que las cosas se salían de su control. Sin embargo, había aprendido que lo mejor era mantener distancia, evitando convertirse en blanco de su furia. Desde los primeros días a su lado, Peter entendió lo desequilibrada que podía ser Nicole y que la obediencia a sus órdenes era la mejor estrategia para evitar las severas consecuencias que