Eduardo está incrédulo con la elección de ella de quedarse junto a un hombre claramente descontrolado en lugar de acompañarlo. Recupera su compostura y le ofrece una sonrisa cortés.
– Rebecca, estoy a tu disposición si necesitas algo. – Eduardo concluye con una sonrisa y se aleja.
– ¿Qué diablos están haciendo? – Pregunta Christine.
– Estamos tratando de salvar nuestro matrimonio. – Responde Alex con indiferencia.
– Querido, estamos entre amigos. ¿Por qué no les dices que estás obsesionado conm