El resto del fin de semana, Rebecca lo dedicó a organizar su apartamento y a estudiar. Había perdido muchas clases y estaba esforzándose por recuperar el tiempo perdido. A principios de la semana, después de meses de reclusión, Alex finalmente regresó a la oficina. Estaba de pie frente a la ventana, absorto en sus propios pensamientos, cuando alguien golpeó la puerta.
– Puedes entrar. – Dice él.
– Buenos días, Alex. – Saluda Ryan, entrando en la oficina. – Bienvenido de vuelta.
– Entonces, ¿cóm