Cuando Rosse vio a Fernando caer inconsciente sobre la alfombra del pasadizo frente a la habitación de Doménico, aquella que había compartido tantas veces y hoy tenía a una mujer que se estaba vistiendo, sentía rabia por esa mujer, sentía rabia por la traición de Doménico, pero para ella más importante que todo era su niño precioso, ella lo amaba como su madre y solo una madre deja cualquier cosa que se interponga entre su hijo y ella a un lado.
—Cariño mi niño bonito, vamos soy yo mamá, mi niñ