Estoy sentado en el café, pensando que haber firmado la carta de renuncia hace dos días fue lo mejor, me convenso a mi mismo, no volveré a verla nunca más, creo que fue suficiente, en algún momento tenía que pasar, quizás alargamos el momento.
Tomó el periódico en mis manos y observo las noticias, no hay nada importante esta mañana, saboreo mi delicioso café, Nat se ve más tranquila, se rehúsa en ir al hospital por sus constantes mareos y vómitos matutinos, me preocupa que sea una sorpresa ine