—¡Oh por Dios! — Kaelyn no podía dejar de gritar de la emoción. — Juro que deseaba venir un día acá, pero aún no había podido.
—Lo sé cariño — Kaelyn levantó una ceja, sin quitar la sonrisa de su rostro.
—¿Y cómo es que lo sabes? —preguntó acercándose más a él.
—Porque me interesas de verdad Kaelyn, además que tengo la suerte que mi suegro sea como un segundo padre para mí y de que me quiera tanto, le pregunté los lugares que has visitado, y cuáles querías conocer, y esta isla estaba entre t