—Mmm —respondió Scott, entrecerrando los ojos. Se dio cuenta de que era uno de esos raros momentos en que ella le sonreía de verdad. Debería hacerlo más a menudo.
Sin duda. Pero, pensándolo bien, quizás no debería. No si quería conservar la cordura.
—No es una orden, señorita Sánchez, pero si quiere que lo sea, también está bien.
Vivian soltó una risita. —Vamos.
El viaje en ascensor transcurrió en silencio, algo que a Vivian le parecía bien. Temía que si hablaban, acabarían hablando del beso, y