Mundo de ficçãoIniciar sessão- ¡Sujétate! Y dame tu otra mano, voy a subirte.
Julieta gimió llena de miedo, pero le tendió una mano temblorosa y llena de tierra. Era el muchacho al que ella estaba persiguiendo, él la estaba subiendo. Con una fuerza descomunal el muchacho subió a la llorosa Julieta a tierra firme. Julieta temblaba.
- Gra-gracias - consiguió articular Julieta, dirigiéndose a la espalda del muchacho que estaba recogiendo sus cosas.







