-CAPITULO 22-
Se quedó mirando la luna hasta que se quedó dormida. Pasaron lo que parecieron horas, cuando Julieta despertó de nuevo. No conseguía dormir sin tener pesadillas, miro de nuevo la luna, seguía allí tan hermosa. Se levantó y se estiró, dormir en el alfeizar no era muy terapéutico. Se mojó los labios, tenía la garganta seca, así que decidió bajar a la cocina por un vaso de agua. Salió silenciosamente del cuarto y se encamino a la cocina, pero antes de bajar por las escaleras, decidió espiar en el c