(Narra David)
—¡Emma! — Grito corriendo hacia su cuerpo inconsciente que yace en el suelo.
Me arrodilló y reviso su pulso tratando de calmarme para pensar con claridad, tiene pulso, pero muy débil, un cortina de sangre le cae al costado de su frente, al igual que un hilo carmesí le escurre de la nariz.
—¡Ayuda, por favor! ¡Llamen a emergencias! — Clamo con todas mis fuerzas —¡Emma por favor aguanta! ¡No me dejes, sin ti no puedo! — Grito entre sollozos.
No puedo perderla, la necesito, lo que si