POV DE MAGNOS
Ayudé a Amelia a entrar en la bañera para lavarse. Amelia devoraba mi erección con sus ojos. Me lanzó una mirada de deseo que me excitó, y en un impulso entré en la bañera con ella y me senté en el borde frente a ella. Abrí mis piernas y le pregunté:
—¿Quieres probarlo? —Pregunté maliciosamente, refiriéndome a mi miembro.
—Sí, ¿puedo? —Preguntó y se pasó la lengua por los labios, deseando probarme. Respondí apresurado como un adolescente.
—Por supuesto. Ven. —Ordené excitado.