CAPÍTULO DOSCIENTOS VEINTIUNO: QUISIERA TRANSFORMARME PRONTO.
POV AMELIA.
Estos tres, a veces, parecen niños. Eulalia se sentó a mi lado, tomó mi mano y comenzó a acariciarla con delicadeza. Yo sabía exactamente lo que ella quería. Era siempre así. Eulalia se acercaba, me mimaba con cariño hasta crear el valor para pedir que la dejara tocar mi vientre y sentir a los bebés.
Todos tenían miedo de Magnos, que no permitía que nadie tocara mi vientre. Entonces, cuando él no estaba cerca, me pedían sentir a mis hijos. Tomé la mano de Eulalia y la puse sobre mi