CAPÍTULO CIENTO CINCUENTA Y OCHO: CREO QUE LOGRÉ ENGAÑARLO.
POV AMELIA.
Cuando Magnos me ordenó que me arrodillara, no entendí. Incluso cuestioné el porqué, pero recibí un gruñido como respuesta. Lobo estresado... Solo hice una simple pregunta. Entonces, Magnos me preguntó si ya me había arrodillado para rezar. Y asentí con la cabeza confirmando, ya que tenía prohibido hablar. Ya me había arrodillado para rezar y para hacer otras cosas pecaminosas. Sonreí mentalmente, recordando.
Magnos me mandó rezar para que cambiara de opinión sobre castigarme. Me o