Me encontraba en un terrible dilema. En primer lugar, no debería de estar aquí. En segundo lugar, ni siquiera debería de estar mirando a Amina, mucho menos tocarla, y en tercer lugar, Kellen, me matará. Pero… ¡Al carajo! No puedo solo irme y dejarla así como se encuentra.
—Hueles, demasiado bien — hablé cerca de su oído, justo ahí su respiración cambió, a una más profunda—. No sabes todo lo que pasa por mi cabeza justo ahora, ¿acaso tienes una ligera idea de todo lo que puedo hacerte sentir? Se