Capítulo 99. Envenenado
Benjamín levantó la mano y con la punta de los dedos acarició suavemente el rostro de su esposa, en su interior tenía muchos sentimientos encontrados, rabia, tristeza, dolor, porque él permitió que eso sucediera, empezó a llorar sin dejar de sostenerle la mano.
—Lo siento mucho, mi amor, te juro que nada de lo que escuchaste en esa transmisión era cierto… ¿Cómo no me vas a importar, si por ti he aguantado cualquier cosa?
En ese momento los hermanos de Ana Sofía reaccionaron, Erasmo miró a su ge