Capítulo 105. No es tu problema
Estela no podía creer que esa verdad que ocultó por tantos años se hubiese revelado, sus manos empezaron a temblar, tenía miedo de su futuro, de la vergüenza frente a la sociedad, del desprecio de sus hijos, no podía negarlo, porque ante semejante prueba no tenía nada como refutarla, buscaba en su cerebro una justificación válida para haber engañado a Genaro durante esos treinta años y no la encontró.
Genaro la miró con una mezcla de ira, decepción y dolor en los ojos. Siempre había sospechado