Cuando llegan junto al Jeep de Dmitry, Inna se detiene y lo mira fijamente mientras él abre la puerta del auto. La brisa nocturna acaricia su rostro, pero lo único que siente con claridad es el calor de su mano, aún firmemente entrelazada con la de Dmitry.
En ese preciso momento, no sabe cómo actuar, ni qué palabras decir, pero lo que sí sabe es que se niega a soltarlo.
Dmitry siente como el agarre de Inna sobre su mano se hace un poco más fuerte, acto que le deja en claro su vacilación, por lo