—Estás muy preguntona hoy. —Le dio un beso para distraerla, pero no lo consiguió por mucho tiempo.
—Lo siento, pero si voy a estar contigo, aunque sea a escondidas, tengo que saber cosas sobre ti
—¿Por qué? —Su tono no fue muy amable.
—Porque... porque salgo contigo, y me importas. —En su gesto había total sinceridad, y Kyong quiso desesperadamente creerle. Se entregó sin querer a ese momento, a esos ojos tan bellos y traviesos que le decían que él le importaba, su forma tierna de acariciarle e