—¿Cómo me quedó? —le preguntó la madre de Kyong a su hijo.
—Están muy bonito, mamá.— Respondió Kyong con un nudo en la garganta y la mandíbula apretada por la rabia, ante el dibujo que su madre había terminado de colorear, y el motivo era porque su madre, al saber a su hijo en la cárcel durante tanto tiempo por robo y malversación de fondos, perdió un poco la razón, aunque no estaba del todo fuera de ella, estaba bajo tratamiento psiquiátrico.
—Me salí un poco del contorno, pero…
—¡Mamá!— Le gr