Al caer la noche, Landon y Arantza se dirigieron a un restaurante y se acomodaron en una de las mesas. Luego de realizar la orden, se dispusieron a disfrutar del agradable ambiente del sitio.
—Gracias por haber aceptado mi invitación —expresó Landon.
—Dijiste que es para celebrar mi primer día de trabajo —le sonrió Arantza.
—Claro, pero debo admitir que tengo otros motivos ocultos —expuso—. Me gustaría que conversáramos y que me dejaras acercarme a ti de una manera más personal.
Arantza leva