De repente, el celular de Landon comenzó a sonar. Tomó el móvil y echó un vistazo a la pantalla.
—Debo atender esta llamada —señaló, levantándose de su asiento y alejándose de la mujer para hablar en privado.
Luego de unos minutos, regresó a donde se encontraba la muchacha.
—Desafortunadamente, tengo asuntos pendientes que resolver. Sin embargo, si tú en verdad quieres seguir conversando sobre esto, puedo invitarte a cenar para platicar sin interrupciones.
—¿A cenar? —resaltó con asombro—. ¿No